Generalización del ideal budista del Boddhisattva y la práctica de Tonglen



El budismo Mahayana (Gran Vehículo, en sánscrito) es una de las aportaciones más significativas de la antigua y venerable religión asiática. Su ideal central gira en torno a la noción de bodhisattva, es decir, aquel aspirante a la iluminación (al estado de budeidad) cuya motivación no es únicamente su propia liberación sino la de rescatar a todos los seres del ciclo interminable de vidas (cuya denominación en sánscrito es samsara).


El anhelo del bodhisattava de librar a todos los seres de la prisión del sufrimiento kármico se conoce como la mente de la iluminacion (en sánscrito, bodhicitta). El bodhisatta, revestido de la bodhicitta, transita el mundo ayudando a todos los seres (sean humanos o animales) a sobreponerse a las miserias en las que les sume la rueda del samsara.


El voto del bodhisattva es la promesa formal que este último realiza ante la asamblea de los seres sagrados de no ingresar en la liberación del nirvana hasta que el último de los seres que habitan los infinitos universos haya encontrado su propia excarcelación del samsara.


Todos los seres, humanos o animales, renacemos, según cree el budismo, de forma interminable arrastrados por el viento del karma, es decir, de nuestras malas acciones del pasado, que terminan germinando como semillas y crean las causas del sufrimiento. Esta prisión interminable solo puede abrir sus puertas y permitirnos la libertad si alcanzamos el estado de iluminación permanente conocido como budeidad, es decir, si nos transformamos en un buda totalmente despierto.


Precisamente la tarea del boddhisattva consiste en apoyar a todos los seres en su búsqueda de la libertad. Su mente imbuida de bodhicitta es el motor que le impulsa en este noble anhelo compasivo.


En este contexto de la compasión hacia todos los seres que sufren y del deseo de librarlos permanentemente de la prisión kármica se incardina la práctica del budismo Mahayana conocida como tonglen.


Avalokitesvara, el buda de la compasión

La práctica de tonglen pertenece al budismo tibetano, una de las varias ramas en las que floreció el budismo del Gran Vehículo. La palabra tibetana tonglen se compone de dos vocablos, tong y len, cuyos significados son, respectivamente, dar y tomar (o enviar y recibir). La idea de fondo que subyace en tonglen es imaginar, dentro o fuera de la sesión formal de meditación, que tomamos el sufrimiento de todos los seres y a cambio les damos nuestra felicidad. Podemos llevarlo a cabo representando el sufrimiento en forma de humo negro y la felicidad en forma de luz blanca. Al respirar, inhalamos el humo negro y lo disolvemos en nuestro corazón, saturado de compasión, y exhalamos la luz blanca que se expande desde nuestro interior hasta abarcar el sufrimiento de todos los seres o el de alguien especial por quien deseemos realizar la práctica.


En palabras de Shamar Rinpoche, en su libro The Path to Awakening (El camino al despertar),


…frente a una situación terrible continúa entrenándote en el lodjong. En lugar de sentirte perdido, enojado o temeroso, utiliza esta dura prueba para practicar tonglen, dar y tomar. A medida que sufras, genera la bodhicitta. Haz tuya toda la infelicidad de los seres. Esto tendrá el efecto de transformar tu dificultad en una preciosa oportunidad de practicar el entrenamiento mental. Muchos yoguis, como Milarepa, tenían la costumbre de desplazarse cantando canciones. Cuando se sentían felices cantaban canciones como: Oh, soy feliz. Muy bien, eso significa que puedo dar. ¡Pueda toda mi felicidad dirigirse a todos los seres sensibles y que la disfruten! Cuando se sentían tristes cantaban canciones como: Oh, estoy sufriendo. Muy bien, eso significa que puedo tomar. ¡Pueda yo absorber el sufrimiento de todos los seres sensibles y aliviarles por completo!

El texto anterior menciona el lodjong, o entrenamiento de la mente, en tibetano. Se trata de otra práctica más del budismo del Tíbet.


El ideal compasivo del bodhisattva es fácilmente generalizable, pues podemos encontrarlo en forma similar, por ejemplo, en la aspiración de San Ignacio de Loyola expresada en su famosa frase En todo amar y servir. Y yendo al inicio del cristianismo, no solamente las enseñanzas de Jesús sobre el amor al enemigo y la compasión por los que sufren son expresión del ideal del bodhisattva, sino que su propia vida y muerte ejemplifican corporalmente, en la acción desnuda, el logro perfecto del tonglen.


En el mundo hoy podemos también encontrar ejemplos de práctica corporal de tonglen en la labor de los misioneros católicos, que se desplazan a países en situaciones terribles con el único objetivo de llevar alivio a esos seres inocentes que sufren las atrocidades derivadas de las guerras y el hambre.