Ignacio de Loyola, nunca solo


Ignacio de Loyola, nunca solo, del jesuita y escritor José María Rodríguez Olaizola, es un libro emotivo, emocionante y muy bien escrito. Me ha seducido desde la primera página. De los libros que he leído sobre la vida de Ignacio es, con diferencia, el que más me ha gustado. He disfrutado cada palabra.


Me lo recomendó mi amigo José Yruela, SJ, del Centro Arrupe de Sevilla, como lectura para navidades. Pero se me agotaron las páginas antes que las fiestas. No podía soltarlo de mis manos. Me sentía junto a Ignacio, como si una máquina del tiempo invisible me hubiera transportado a la Europa del siglo XVI. Vibré, reí y lloré con él. Le acompañé en Manresa, en París, en Venecia, en Roma... Me sobrecogí cuando entré en su cuarto de la residencia de estudiantes de París y presencié desde la puerta, sin molestar, el momento en el que Ignacio se encuentra por vez primera con Pedro Fabro y  Francisco Javier.


El libro hila magistralmente los momentos clave de la vida del "peregrino". Utiliza el recurso muy atractivo de comenzar cada capítulo con una breve pero detallada y colorista escena de los momentos finales de la historia que se narra en ese mismo capítulo. Esto anticipa lo desconocido y asegura así el ansia de conocer más, de adentrarse rápidamente en sus páginas para desvelar el misterio que se presiente y anticipa.


Sin perderse en datos históricos ni en detalles biográficos secundarios, el libro centra su atención, así lo he percibido, en los momentos clave de la vida de Ignacio. Esos momentos fecundos ayudan a un neófito como yo a entender con más claridad el porqué de tantos elementos que contienen esos Ejercicios Espirituales que Ignacio llegó a destilar a partir de sus experiencias vitales, tan llenas de luces, aunque también de sufrimientos y agonías.


En definitiva, un libro muy recomendable.


Se puede visitar la página web del libro en la editorial San Pablo pinchando aquí.